16 de junio de 2007

Capítulo 59

La víspera de nuestra partida Midori fue a orar al santuario y a consultar a un quiromante sobre su futuro. Nuestro equipaje estaba listo para el día siguiente y ver lo que había sido nuestro hogar desmantelado y vacío, me afligió; guardaba tan gratos recuerdos de aquellas paredes, habíamos sido muy felices en nuestro diminuto apartamento. Aquella noche a duras penas logré conciliar el sueño y al levantarnos ultimamos los detalles en silencio, revisamos nuestras maletas y comprobamos que no quedara nada olvidado, tenía los pasaportes, los billetes de avión, había llegado la hora de irnos.

Cogimos un taxi hasta Narita, allí nos aguardaba la familia de Midori, era el momento más deseado por mí y más temido por ellos. Miho se echó en mis brazos nada más verme y yo la coloqué sobre mis hombros mientras nos preparábamos para el embarque. Todos permanecíamos callados, las emociones nos estrangulaban las palabras. Por megafonía escuchamos el primer anuncio de nuestro vuelo, bajé de mi espalda a Miho y me acerqué a mis suegros para despedirme de ellos. Akira estaba más serio que de costumbre y ofrecía un aspecto cansado, a su lado se hallaba Chinako, demostrando una aflicción que era más fuerte que sus intentos por ocultarla, Miyoko mantenía los labios apretados y su marido cargaba en brazos a Miho que, ajena a cuanto sucedía, disfrutaba la excitante novedad de ver el aeropuerto y los aviones.

Me dirigí en primer lugar a Akira, hice una reverencia ante él y le dije.

_Takakura-san, no se preocupe por Midori, cuidaré de ella igual que de mi propia vida.

Él me alargó la mano y cuando le tendí la mía, la apretó con fuerza asintiendo con la cabeza. Saludé a los demás con una reverencia y al llegar a Miho le di un beso en la mejilla, a continuación cogí el equipaje y Midori se despidió de los suyos. A pesar de las fricciones habidas entre nosotros y por alguna ignota razón, sentí que me separaba de mi familia.

Midori y yo nos alejamos al área de embarque, subimos al avión y realizamos el viaje cogidos de la mano, intentando traspasarnos algo de serenidad.