31 de marzo de 2007

Capítulo 48

Los días pasaron muy deprisa y sin enterarnos llegó la hora de hacer el equipaje para regresar a Japón. El balance de aquella breve, aunque intensa, estancia en casa tuvo un saldo positivo. Midori comprobó que San Francisco es una ciudad que conquista rápidamente al visitante, es elegante y cosmopolita y con una diversidad étnica tal que nadie se siente ajeno del todo. Mi familia la había acogido con sincero afecto, la consideraba un miembro más, y le haría sentirse segura y respaldada cuando nos instalásemos allí.

Nada más aterrizar en Narita resucitaron de inmediato los fantasmas que dejé encerrados al partir. Otra vez el trabajo, la rutina cotidiana, la agobiante ciudad, el ruido, la gente. Sólo que ahora estaba en la recta final y cada día que pasaba era uno menos para marcharme.