26 de enero de 2007

Capítulo 39

Volví a casa antes de lo previsto, ese día había decidido no acompañar al grupo por los bares habituales y planeaba pasar una agradable velada con mi esposa. Abrí la puerta y me encontré con una visita inesperada, Midori estaba acompañada por otra mujer y al verme llegar ambas sonrieron entre dientes con una complicidad sospechosa.

_Te presento a mi amiga Yoko Asaoka, ha venido a visitarme _dijo Midori.

Yo la saludé y ella me correspondió, manifestando cierta prisa por marcharse. En la puerta se repitieron las miradas de soslayo y las risitas contenidas entre las dos mujeres, de manera que, cuando nos quedamos a solas, le pregunté a Midori qué pasaba y si guardaba relación conmigo. Al principio se resistió a contestar abiertamente a mis preguntas, pero ante mi insistencia no tuvo más remedio que claudicar y contármelo.

_Es que hemos estado hablando de nuestros matrimonios _me refirió sin aclarar el fondo de la cuestión.

_¿Y era algo divertido? _pregunté lleno de intriga.

_No, no era divertido _me respondió Midori evasiva.

_¿Entonces, de qué os reíais? _perseveré sin rendirme.

_Era una cuestión privada _dijo como si me esclareciera algo.

_Está bien, llévate tu secreto a la tumba, ya veo que no confías en mí _concluí abandonando el tema.

_Le ha costado creer que tú y yo pasemos juntos tantas noches _se sintió obligada a confesar.

La imprecisión japonesa al hablar me sacaba de quicio.

_¿Qué tiene eso de raro? _dije sin entender por dónde apuntaba.

_Ella está con su marido una vez al mes _aquello parecía un jeroglífico.

_¿Viaja mucho? _supuse.

_No, ahora no sale del país.

_¿Te refieres al sexo? _me aventuré a especular un poco hastiado de tanta ambigüedad_ ¿Me estás diciendo que tu amiga y su marido hacen el amor una vez al mes?

Midori bajó la vista, cosa que hacía siempre que yo abordaba sin preámbulos cualquier tema íntimo. No pude evitar reírme, si Yoko comparaba mis apetitos con los de su esposo, seguramente me consideraría un obseso sexual o algo parecido.